Hace poco fui al médico para una hacer una revisión. Hay algo que no entiendo con algunos médicos: son inteligentes, han estudiado mucho, ven mucha gente cada día, tienen reconocimiento social pero… ¡te tratan mal! No sonríen, casi no te saludan cuando entras en la consulta, miran todo el rato el ordenador (pasan más tiempo tecleando que hablando contigo), te hacen algunas preguntas pero no te explican nada. ¡Parece que le estás molestando! Usan su autoridad moral – la justificación de lo que dicen es: porque lo digo yo.

Siempre me he preguntado. ¿Tendrán en sus estudios de medicina una asignatura “Relación con los pacientes” o “Pedagogía” o “Psicología del paciente”?

REALIDAD: relacionarse con los pacientes o con los clientes tiene mucha similitud. Un profesional tiene un conocimiento, una experiencia que el cliente no tiene y es por eso que acude a él. Es a través de las conversaciones con nuestros clientes que valoramos el trabajo que realizamos. La opinión de un cliente es fruto de las interacciones con el personal de la Escuela.

ESTO ES LO QUE TIENES QUE RECORDAR

Cuando un padre nos hace preguntas, es buena señal. Los que preguntan son los que se preocupan más por sus hijos y porque las cosas vayan bien. Te dan información sobre sus necesidades aunque no las expresen directamente. Cada pregunta que hace un padre es una ocasión única para:

  1. Empatizar con él tratando de explicarle lo que hacemos,
  2. Demostrar nuestra profesionalidad expresándonos lo más claramente posible,
  3. Valorar el trabajo que se realiza (el porqué de lo que hacemos),
  4. Comunicar nuestra pasión y entusiasmo al realizar nuestro oficio.

EJEMPLO CONCRETO: Antes de una salida a la piscina, algunos padres te pueden preguntar: ¿Todo irá bien, verdad? ¿Qué responder a parte de “¡No te preocupes que lo van a pasar bomba!”?

Tómate 2 minutos para decirle al padre o a la madre: “Entiendo tu inquietud (empatizar), pero ten en cuenta que vamos en una piscina prevista para la acogida de niños y todo nuestro personal ha seguido una formación especifica para esta actividad (profesionalidad). Cuando tu hijo esté en el agua, será en brazos de una educadora. No olvides que esta es una actividad muy importante para el desarrollo psicomotor de tu hijo; mejorará el control de su cuerpo y le proporcionará calma y relajación al desgargar su energía física de manera controlada (valorar el trabajo). Pero también es muy lúdico y  disfrutará mucho. ¡Haremos juegos muy divertidos (entusiasmo)!

Relacionarse bien con los padres hará que ellos entiendan más el valor de tu servicio, te recomendarán a sus amigos, pero sobre todo, hará que tu trabajo sea más satisfactorio como profesional de la educación.

¡A disfrutar de las relaciones con los clientes!

6 comentarios

  1. Espero que mucha gente lo lea e intente aplicarlo. Gracias!

  2. Estupenda reflexión. Como siempre Sebastián.
    Gracias por tus aportaciones.

  3. Hola Sebastian. Que importante es poder reflexionar sobre nuestro trabajo de cada día para intentar mejorar siempre. Marisa

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