Como directora de escuela infantil o educadora, una parte importante de tu trabajo es presentarte a gente que no conoces, ya sean padres o niños. Hay un refrán que dice “Solo tenemos una oportunidad de dejar una buena primera impresión”, más importante aún cuando se trata de visitas de padres, clientes potenciales de tu escuela.

¿Cuáles son los criterios para saber si dejamos o no buena impresión?

Existe una herramienta que lo sintetiza todo: la regla de los 4 x 20. Esta herramienta se basa en las diferentes fases de un encuentro:

Primero, la comunicación no verbal: la forma de moverte, de andar, la actitud general del cuerpo: son los 20 primeros gestos.

Luego tu interlocutor te mira a la cara, a los ojos, tu expresión, tu sonrisa: son los 20 primeros centímetros de tu cara. El siguiente paso es escucharte, tu tono de voz: las 20 primeras palabras.

¡Una primera impresión ya se ha creado en esos 20 primeros segundos!

Así es la regla de los 4 x 20: 20 primeros pasos, 20 primeros centímetros de la cara, 20 primeras palabras y los 20 primeros segundos.

Sabemos que con la crisis, los consumidores se vuelven más exigentes. Piden más descuentos, más servicios, más y más… Tu cliente potencial va a estar condicionado por la impresión que causas en él.

¿Cómo podemos aplicar la regla de los 4 x 20 en una visita de esos padres, clientes potenciales, en una escuela infantil?

1. Los 20 primeros segundos

Van a acondicionar toda la entrevista durante esa primera visita de los padres. Sobre esta primera impresión es por la que los padres te van a juzgar. Obviamente, tienes más de 20 segundos para hacer la visita a tu escuela pero si de entrada, esa primera impresión no gusta, será difícil convencer a los padres durante el resto de la visita. Lo primero que hay que hacer es asegurar que tu apariencia es adecuada a la imagen que quieres dar.

Se estima que el juicio de una persona sobre otra se basa, en un 80%, sobre la voz o la mirada.

Pero también cuenta el entorno. Los 5 sentidos de una persona que entra por primera vez en un nuevo lugar están en alerta. La visión, pero también el olfato, tienen mucha importancia, sobre todo en una escuela infantil dónde los aspectos sanitarios e higiénicos deben ser cuidados meticulosamente.

Entonces, para cuidar esos importantísimos 20 primeros segundos, tienes que cuidar las apariencias: la tuya propia y la de tu escuela.

2. Los 20 primeros gestos

Lo mejor es empezar con saludar a tu interlocutor, tendiéndole la mano con firmeza pero no excesivamente. Procura tener una actitud abierta y no cruzar los brazos o las piernas. Esas actitudes son consideradas como signos de rigidez y dificultad para acercarse a la gente. Tus gestos tienen que estar en adecuación con lo que estás diciendo.

En los casos de visitas de padres, invítalos a entrar en tu escuela o en tu despacho, dónde estarán más a cómodos para empezar la visita. Asegúrate de que están a gusto antes de seguir con la conversación.

3. Las 20 primeras palabras

Saluda tu interlocutor con un “¡Buenos días!” “¡Bienvenidos!” y con un tono de voz seguro y suave. Piensa en articular bien tu discurso. Es muy irritante cuando una persona no se expresa de manera inteligible. Asegúrate de que tu discurso es positivo y accesible.

Un error muy común es empezar excusándose por algo (“Perdona el desorden” o “Me pilláis en un momento de…” ). Hay que ser positivo y mostrar interés en recibir a esos padres y descubrir quiénes son, cómo viven con su(s) hijo(s) y cómo tu escuela les va a aportar valor. No da buena sensación una persona que se esté excusando. Es mejor enfocar la conversación en las necesidades de los padres que en un posible desorden en tu despacho.

4. Los 20 primeros centímetros

Tienes que concentrarte en la cara de tu interlocutor y sobre todo en sus ojos. Tu deber: mirarlo a los ojos, con una sonrisa franca y directa. El objetivo es mostrarte atenta con tu posible futuro cliente.

Durante la visita, no solamente al principio, asegúrate de conectar visualmente con tus interlocutores. Es así cómo sabrás si te entienden bien, si están a gusto, si tienen preguntas, etc. Mirando a los ojos es la mejor manera de asegurarte de que la información le ha llegado.

Conclusión

Normalmente, si cuidas estos 4 puntos, dejarás mejor impresión. Esta técnica es un buen punto de partida. Nos ayuda a tomar un poco de distancia y a analizar nuestra propia forma de tratar con desconocidos. Con solo concentrarnos en lo que hacemos mejoramos indiscutiblemente.

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