Un día, caminando por la calle con un amigo, recibí una importante lección de economía. Tardaría algún tiempo en entender la verdad que encerraba dicha lección, pero ahora sé que no la olvidaré nunca. Acababa de comprarme unas botas de motorista y alardeaba delante de mi compañero de lo baratas que me habían salido. Él, mirándome con ironía mientras me vanagloriaba por la supuesta ganga, se limitó a decir: “El dinero del pobre va dos veces a la tienda”. En aquel momento no entendí el significado completo de aquella expresión. Sin embargo, al poco tiempo, mis botas se habían desgastado y eran inservibles, de modo que tuve que acudir a la tienda otra vez y comprar el producto adecuado, es decir, de mejor calidad, y por tanto, con mayores expectativas de utilidad. En efecto, mi dinero había ido dos veces a la tienda.

Cuando lo barato sale caro

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Digámoslo sin rodeos: comprar es una necesidad, pero hacerlo bien es un arte.  Como saben nuestros clientes, las Escuelas Infantiles, comprar adecuadamente puede marcar la diferencia entre un proyecto que funciona y otro que no lo hace. La compra debe ser un proceso fácil, rápido, económico… Debemos adquirir los productos adecuados y con la mayor eficacia posible.  Existen ciertas cuestiones fundamentales a tener en cuenta a la hora de diseñar una estrategia de compra que nos garantice el éxito en nuestra empresa.

Ante todo, sangre fría

Existe cierto tipo de publicidad, en especial aquella que presenta supuestos chollos imposibles de creer, que apela a nuestras emociones para nublar nuestro juicio racional acerca del producto que nos intentan vender. Debemos mantener la sangre fría para analizar las ofertas desde una perspectiva global, teniendo en cuenta la información que no nos están proporcionando.

El coste total

Para desarrollar una buena estrategia de compra debemos tener muy claro el concepto de coste total. Solemos confundir el precio de un producto con su coste total, pero existe una diferencia muy clara: mientras el precio marca el valor del producto en cuestión, el coste total también hace referencia a otros gastos añadidos que puede acarrear adquirirlo. El coste de compra representa gran parte de estos gastos extra. Si, por ejemplo, realizamos nuestra compra en el supermercado, tendríamos que tener en cuenta que el coste del transporte se añadirá al valor real de la compra y aumentará el coste total. En este caso, influyen además factores imposibles de predecir en nuestra estrategia de compra, como el tráfico. Si me encuentro con retenciones en la carretera o me meto de lleno en un atasco, el coste total de mi compra podría verse incrementado innecesariamente.

¿Cuánto dinero vale tu tiempo?

En muchos casos, no reparamos en los gastos añadidos porque se nos presentan en forma de tiempo invertido. Por ejemplo, si para encargar un pedido tengo que escribir un fax, esperar una llamada telefónica, sacar dinero para pagar al contado al proveedor, etc., estoy invirtiendo demasiado tiempo. Hay que tener en cuenta el tiempo que perdemos en el antes, durante y después del proceso de compra. En el caso de comprar en supermercados, el proceso abarca desde la confección de la lista de la compra hasta que empezamos a usar los productos, pasando por la cola en las cajas. De nuevo nos encontramos con factores que escapan a nuestra capacidad de planificación. Aún en el caso de que este tiempo derrochado no nos genere  demasiados gastos inmediatos, en la medida en que nos impida atender otros aspectos de la empresa, acabará generando pérdidas. Por lo tanto, deberíamos preguntarnos cuánto dinero vale nuestro tiempo.

Conclusión: la simplificación es la clave

La solución más sencilla es siempre la mejor. Quizá pensemos que encargando cada producto a un proveedor distinto que parece dejárnoslo barato estamos ahorrando, pero lo cierto es que estaremos añadiendo gastos al coste total por cada uno de los proveedores. Para una Escuela Infantil, en el caso de una compra básica de 150 € en el supermercado, el coste de compra puede representar más del 25% del coste total. Es decir, que a los 150 € del valor de la compra hay que añadir más de 40 € de costes adicionales. A la luz de estos hechos, resulta evidente por qué los supermercados invierten tanto en una publicidad que desvía la atención respecto al coste total del proceso.

Un buen proveedor sabe que el cliente necesita productos relacionados entre sí para cubrir necesidades del mismo tipo, por tanto, puede ofrecernos lotes con los que nos ahorraremos mucho en costes añadidos y simplificaremos todo el proceso, optimizando también nuestro tiempo. Nosotros somos conscientes de ello, y por esa razón ofrecemos, por ejemplo, un pack de pañales + toallitas + spray para el cambio ahorrando a las Escuelas Infantiles los costes adicionales de encargar estos productos a distintos proveedores. Valorar al cliente es fundamental, y ofrecerle la mejor solución es nuestra filosofía.

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